Según Jesús la viuda pobre que dio todo, dio más que el rico que dio de lo que le sobraba.
Un joven rico a pesar de vivir todos los mandamientos de Dios, amo más sus posesiones que a Jesús y no lo siguió.
El hijo prodigó tenía todo con el padre pero pidió su parte de la riqueza para ir a gastarla en los placeres de la vida y al final se encontró en ruinas.
Quien ama el dinero, las posesiones materiales y los placeres de esta vida, realmente no puede amar a Jesús.

Donde esta tu tesoro allí está tu corazón dijo Jesús… Lo que más amas se llevara tu tiempo y dedicación en buscarlo hasta obtenerlo.
¿Realmente amas a Jesús?
¿Es la comunión con Él lo que más buscas?
¿Son sus mandamientos los que persigues o el amor por los placeres de esta vida te alejan cada vez más de ellos?
Mira tus actos y encontrarás las respuestas.
Jorge Lonzi
Santiago 4:3-4 RVC[3] y cuando piden algo, no lo reciben porque lo piden con malas intenciones, para gastarlo en sus propios placeres. [4] ¡Ay, gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Todo aquel que quiera ser amigo del mundo, se declara enemigo de Dios.
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