
SE BUSCA personas que estén dispuestas a abandonar una vida religiosa falsa, morir a sí mismas y seguir a Jesús aunque eso destruya su comodidad, su reputación y su vieja manera de vivir.
La religión moderna logró producir asistentes, pero Jesús nunca pidió asistentes; pidió discípulos.
Y un discípulo no se forma escuchando sermones una vez por semana, sino caminando en relaciones reales donde la vida se comparte, se corrige, se imita y se transforma.
Mientras el sistema religioso se enfocó en llenar edificios, Jesús se enfocó en formar personas.
Mientras muchos creyentes aprendieron a consumir prédicas, pocos aprendieron a obedecer las enseñanzas de Cristo.
El modelo de Jesús no fue una plataforma, fue una mesa. No fue entretenimiento espiritual, fue convivencia, corrección, ejemplo y misión.
Hoy existen multitudes que conocen canciones, frases y doctrinas, pero que nunca fueron acompañadas a morir a sí mismas, obedecer a Cristo y hacer discípulos de otros.
Responde estas preguntas:
¿Estás siendo formado como un verdadero discípulo de Jesús o solo te acostumbraste a asistir a reuniones religiosas?
Si todos vivieran el evangelio como tú lo vives, ¿el Reino avanzaría o se detendría?
El llamado de Jesús sigue siendo incómodo y radical: “Sígueme”. No para ocupar una silla, sino para entregar la vida.
Tal vez llegó el momento de dejar de consumir cristianismo y comenzar finalmente a vivir como discípulo.
Jorge Lonzi
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